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Cuando pase el tiempo,
glosar o lamentar la vida
¡oportuno será!,
más hoy debo simplemente caminar:
a un paso debe continuar otro paso,
y a cada pisada otra huella.
Es el momento de apartar
la guadaña del caos, esa visión
tan útil de nuestra fragilidad,
alejarnos de ello;
debo de llenar mis ojos de rojo cadmio y copos pálidos,
debo rechazar el ensimismamiento,
la abstracción a que me llevan los puntitos dorados,
las motas de polvo suspendidas en el aire
que rodean mi quietud y mi sueño.
Es inútil hoy pensar
que el tiempo nos llevó
a lugares de los que ya
no se puede volver,
que el tiempo solo nos aportó
cosas acumuladas, restos de vidas ausentes
arrojadas a nuestros pies,
que las fotografías que agolpan
nuestros cajones –quietas y mudas-
solo nos hablan de los espectros
de aquellos a quienes conocimos en vida.
No somos cuchillos rotos.
No somos jaulas vacías,
-¡aún no¡-. Nuestra vida debe proseguir.
Aunque hoy vuela la noche
y se pierde en llantos,
mi corazón es una cesta de hojas verdes
que el viento aventa y lanza al vacío.
El vértigo de vivir, de ser vivo,
de nuevo me perturba y me consume:
es un vino intenso -ligeramente amargo-
que solo son capaces de beber
los audaces.
¡Alzo mi copa y la arrojo sobre el hombro¡.
Que me perdonen los damnificados
y cuantos seres pueblan el camino:
mi torpeza me disculpa.
Mas mis ojos no me engañarán.
Nunca lo permitiré.
Eso le dará un silencioso peso a mi equipaje.
Cuando pase el tiempo,
glosar o lamentar la vida
¡oportuno será!,
más hoy debo simplemente caminar:
a un paso debe continuar otro paso,
y a cada pisada otra huella.
Es el momento de apartar
la guadaña del caos, esa visión
tan útil de nuestra fragilidad,
alejarnos de ello;
debo de llenar mis ojos de rojo cadmio y copos pálidos,
debo rechazar el ensimismamiento,
la abstracción a que me llevan los puntitos dorados,
las motas de polvo suspendidas en el aire
que rodean mi quietud y mi sueño.
Es inútil hoy pensar
que el tiempo nos llevó
a lugares de los que ya
no se puede volver,
que el tiempo solo nos aportó
cosas acumuladas, restos de vidas ausentes
arrojadas a nuestros pies,
que las fotografías que agolpan
nuestros cajones –quietas y mudas-
solo nos hablan de los espectros
de aquellos a quienes conocimos en vida.
No somos cuchillos rotos.
No somos jaulas vacías,
-¡aún no¡-. Nuestra vida debe proseguir.
Aunque hoy vuela la noche
y se pierde en llantos,
mi corazón es una cesta de hojas verdes
que el viento aventa y lanza al vacío.
El vértigo de vivir, de ser vivo,
de nuevo me perturba y me consume:
es un vino intenso -ligeramente amargo-
que solo son capaces de beber
los audaces.
¡Alzo mi copa y la arrojo sobre el hombro¡.
Que me perdonen los damnificados
y cuantos seres pueblan el camino:
mi torpeza me disculpa.
Mas mis ojos no me engañarán.
Nunca lo permitiré.
Eso le dará un silencioso peso a mi equipaje.
En este devenir reflexivo sobre el tiempo y el paso del mismo por nuestras vidas, siempre nos traes observaciones que invitan a no perder la ocasión de vivir el presente. En el poema que nos ocupa me ha parecido excelente la formulación de un tiempo que no nos lleva a su antojo y nos deja en cualquier lugar del pasado haciendo de las experiencias cadáveres, sino que somos nosotros los que lo usamos y lo gobernamos en beneficio del presente y lo que nos quede de futuro. Un hermoso poema, hondo y lírico al mismo tiempo, con esa voz tan personal tuya impregnada de naturalezas y existencias íntimas.
ResponderEliminarSalud.
Me detengo a mitad del poema ... "No somos cuchillos rotos"; Sin querer me llama la atención este verso, ya que lo siento hiriente. Me explico: un cuchillo roto no puede causar herida, pero tú escribes lo contrario, el cuchillo está completo, con su poder intacto, presto a infligir heridas (supuestas).
ResponderEliminarArrojar el vino por encima del hombro .... parece que decides olvidar y mirar solo el futuro.
Dejando de lado esto, me decanto por adormecerme en la segunda estrofa pues me ha parecido preciosa, aunque el resto lo es, no hay duda de ello.
Perfecto, un buen poema, me gustó mucho.
Gracias, amigo mío
Un beso
Ío
El Poeta, el Juglar, el Escribano... esos personajes como por juego vil de la vida o de los infantes dioses creados, siempre, eso al menos creo, tendran la facultad de estar ensimismados; y algunas noches también aunque en más bajos peldaños algunos gatos.
ResponderEliminarUn verdadero placer es leerle compañero.
Le seguiré aprendiendo.
Un abrazo...
Tu poema me impregnó de melancolía el corazón...pero también de audacia para enfrentar la Vida: ¡no puede frenarse su impulso!...
ResponderEliminarMe gusta cómo escribes
Un beso
Uno vive hasta la última palada. El mundo no termina por un fracaso o la insurgencia de la vejez.La respuesta a los fiascos, está en seguir labrando los sueños, para dejen de serlo. Una brazo. carlos
ResponderEliminarmientras dentro nuestro la sangre fluya...soñaremos
ResponderEliminary buscaremos horizontes donde llegar
besos Perfecto
un tremendo poema reflexivo y emotivo a concho
Hola Perfecto, este poema me gusta mucho... Quisiera inclusive ponerle mi voz... Algún día, si me lo permites.
ResponderEliminarEstoy complacida contigo.
Un abrazo fraternal,
Verónica Cuchillo(Perú)
Julio
ResponderEliminarAmigo, Julio, siempre encuentro por tu parte una reflexión que se une a mi poema como parte indisoluble del mismo. Agradezco vivamente esta atención que siempre me dispensas. Es grata y reconfortante.
En estas reflexiones estamos. Creo que el tiempo y su transcurso, es (¿o es “son”?) una preocupación para los que ya hemos vivido algo y no queremos que el que nos reste pase sin más ni más.
Salud, amigo mío.
Ío
ResponderEliminarHola, Ío, me parece interesante que te detengas en ese verso. ¿Porqué un cuchillo? El cuchillo es un instrumento o útil que sirve sobre todo para cortar (cortar con un proyecto que va a la deriva, con una vida que no agrada, …con infinitud de cosas). De nada sirve si está roto. Siempre hay que estar dispuesto a cortar y rehacer. No tiene otro sentido. Su utilización, en todo caso, será contra uno mismo. Ese cuchillo, es cierto, puede ser hiriente. ¿Qué decisión humana no suele serlo en la mayoría de los casos?
Sentir el vértigo de la vida, de sentirse vivo, a veces puede hacer amarga la decisión. Pero hay que ser audaz. La vida no espera a nadie.
Me alegra, que en general, te haya gustado.
Un beso
El GatoPardo
ResponderEliminarSiempre han sido los gatos seres independientes, orgullosos, y con siete vidas. También son activos y muy observadores. No me importa esa mirada atenta de usted compañero. Siempre me han alucinado los felinos. Espero seguir aprendiendo de sus reflexiones.
Un placer sentirle por este mi tejado, que es el suyo también.
Un abrazo.
María Beatriz
ResponderEliminarMe alegra que este poema te haya inspirado esas reflexiones. No aspiro a más. Gracias por estar aquí.
Un beso
Carlos Augusto Pereyra Martínez
ResponderEliminarCiertamente, amigo Carlos, la vida no se detiene y hay que vivirla hasta la última hez del vaso.
Un abrazo.
elisa...lichazul
ResponderEliminarMientras hay vida, hay esperanza. Y siempre habrá nuevos horizontes.
Un abracico.
Verónica Cuchillo Paulo
ResponderEliminarBienvenida Verónica. Estaré encantado de oírlo en tu voz. Para mi será un honor.
Avísame cuando así sea.
Un abrazo fraternal,
No es en general, Perfecto, me ha gustado mucho.
ResponderEliminarEl detenerme en ese verso no quiere decir que no me guste, sino solamente que me ha llamado la atención.
Después de escribirte el primer comentario me quedé pensativa y llegué a la conclusión de que esta vez el cuchillo significa otra cosa, que no es para herir sino para abrir nuevos horizontes.
Y no, la vida no espera a nadie, pero siempre nos queda mucho que esperar de ella, valga la redundancia.
Caballero mío, le envío unos besos aderezados con cariños
Ío
Ío
ResponderEliminarEl verso, la verdad, independizado de los demás, llama la atención.
Estimo este tipo de comentarios, porque me hacen recapacitar sobre el poema mismo. Siempre es un aporte.
Gracias, amiga mía.
Le quedo obligado, Señora.
Me ha fascinado esto:"mi corazón es una cesta de hojas verdes que el viento aventa y lanza al vacío".***
ResponderEliminarDaliaNegra.
ResponderEliminarGracias, amiga, por tu lectura atenta.
Un abrazo.